Proyecto Empresarial

Aspectos clave para arrancar con éxito un nuevo proyecto empresarial

A la hora de poner en marcha un proyecto empresarial, son muchas las dudas que surgen al emprendedor, también las relacionadas con aspectos legales. Desde Abogados Digitales, trataremos de dar algunas pistas clave para arrancar un negocio con éxito.

 

Muchas son las cuestiones que le surgen al emprendedor a la hora de querer darle forma empresarial a su idea de negocio, y también es cierto que en algunas ocasiones se tiende a desatender o a pasar de puntillas por los aspectos legales. Esta idea es un claro error, ya que una correcta planificación inicial puede ahorrar muchos quebraderos de cabeza y dinero al emprendedor.

En primer lugar, una de las cuestiones fundamentales debería ser proteger la idea, es decir, poner en marcha los mecanismos para que nadie pueda apropiarse de la idea que da vida al negocio que se quiere emprender. Hablamos de registrar la marca, las patentes o los modelos de utilidad; realizar los diseños industriales; valorar el hecho de realizar acuerdos de confidencialidad con proveedores, clientes o trabajadores, etc… Todo ello, con la finalidad de que nadie se pueda aprovechar económicamente de las características fundamentales que forman el proyecto que se desea emprender.

Por otra parte también resulta fundamental el tener claro qué forma jurídica se le quiere dar al proyecto. Hablamos de saber si se le quiere dar forma de sociedad, emprender el negocio como autónomo, o adoptar otra figura que se adapte a las necesidades del proyecto. Todas y cada una de las diferentes formas jurídicas tienen sus pros y sus contras, que se deberán valorar para verificar cuál es la que encaja mejor en el modelo que se quiere  poner en marcha, ya que unas, por ejemplo, implican una mayor protección del patrimonio personal a costa de una mayor rigidez, y otras requieren, por ejemplo, una menor inversión inicial.

La planificación fiscal y laboral resulta también muy importante a la hora de desarrollar el proyecto, ya que afecta directamente al bolsillo del emprendedor. Elegir o planificar correctamente la situación fiscal y laboral ayudará a tener todas las cartas sobre la mesa y saber los costes a los que nos enfrentamos.

También es necesario conocer las diferentes posibilidades que existen en relación a la forma de trabajar con otras personas. Nos referimos tanto a otros socios que comparten el negocio como a los trabajadores o colaboradores que se pueden tener. En relación a la existencia de varios socios, resulta de vital importancia regular el denominado “pacto de socios”. Este documento, acordado por todos los socios, regula entre otros aspectos, la relación entre ellos, la distribución de ingresos y gastos, así como la responsabilidad de cada uno de los socios. Este tipo de documentos facilita la vida empresarial y evita discusiones y problemas, ya que desde un principio los propios socios ya regulan cómo serán sus relaciones entre ellos y el negocio que se pone en marcha.

Otro de los quebraderos de cabeza de los emprendedores es la búsqueda de financiación. Con un correcto asesoramiento se pueden valorar tanto los beneficios como los perjuicios que pueden traer cada propuesta de financiación, ya sea privada o pública. Es necesario contar con un correcto asesoramiento en esta materia para tener presentes el cumplimiento de requisitos, los límites que se imponen, la relación contractual con los inversores (en el caso de optar por la financiación privada), así como las características que ofrecen unas y otras.

Por último y para el desagradable caso de que el negocio no marche bien y haya que liquidarlo, es necesario tener planificada esta posibilidad o por lo menos intentar salir lo más airoso posible de esta cuestión. De esta manera, es necesario llevar a cabo un correcto concurso de acreedores y realizar de manera ordenada la disolución y liquidación del negocio.

Con todas estas ideas, desde Abogados Digitales intentamos hacer hincapié en la importancia del tema legal en la puesta en marcha, desarrollo o “muerte” del negocio, con la finalidad de que los emprendedores puedan tener más probabilidades de éxito, con el mayor rendimiento posible, y evitando problemas ya de inicio. Y, en caso de que no salga bien, por lo menos no dejarse el patrimonio en el intento.